Acompañas procesos profundos. La información de tus participantes merece el mismo cuidado. Te monto un sistema, en tu propia computadora, que la reúne toda.
Hoy tu información flota suelta: notas a mano, un formulario por aquí, una hoja de cálculo por allá. Cada pieza sirve, pero ninguna habla con la otra.
Lo que responde al entrar, lo que anotas en cada fase y su evolución quedan en la misma ficha.
Ves la historia completa de cada persona y los patrones de todo tu grupo. Si quieres, con escalas de evaluación incluidas.
La información de tus participantes no vive en servidores ajenos. Vive contigo.
Revisamos cómo trabajas en cada fase: qué preguntas para aceptar a alguien, cuándo derivas y cómo acompañas la integración.
Te digo qué herramientas usar y cómo conectarlas. Te llevas ese mapa aunque no trabajemos juntos.